¿Qué puedo hacer para mejorar mi microbiota intestinal?

Mantener una microbiota intestinal equilibrada es fundamental para tu salud integral. Una buena diversidad microbiana se logra principalmente a través de una alimentación variada, incluyendo el hábito de probar diferentes tipos de alimentos, especialmente durante viajes. Sin embargo, factores como el uso excesivo de conservantes y antibióticos, y los cambios en los hábitos alimenticios de las sociedades modernas están contribuyendo a una pérdida progresiva de esa diversidad microbiana.

Con cada generación, esta pérdida se acentúa: el contacto limitado con animales, plantas o el suelo, el consumo de alimentos ultraprocesados, el estrés crónico y el uso frecuente de antibióticos alteran la composición microbiana, generando un desequilibrio conocido como disbiosis. Además, dietas ricas en grasas pueden modificar los ácidos biliares, afectando la composición bacteriana intestinal y comprometiendo la homeostasis inmunológica en personas susceptibles.

Una microbiota saludable no solo impacta en el metabolismo, el peso, el apetito y la digestión, sino también en el estado de ánimo, la energía, la apariencia física y la resistencia frente al estrés y las infecciones. Por eso, es crucial cuidar de ella.

Los probióticos, como los lactobacilos, estreptococos y bifidobacterias, son microorganismos vivos que, en cantidades adecuadas, brindan beneficios a la salud. Estos interactúan con las células del cuerpo mediante señales inmunológicas o fisicoquímicas, y pueden incluso modificar la actividad enzimática de la microbiota intestinal.
Por otro lado, los prebióticos son fibras no digeribles que actúan como alimento para las bacterias beneficiosas, promoviendo su crecimiento y actividad. Así, los probióticos aportan bacterias saludables y los prebióticos crean el ambiente ideal para que prosperen.

Se recomienda el uso de probióticos basados en bacterias ácido-lácticas por su efectividad en el tratamiento de disbiosis. Además, compuestos naturales como las antocianinas (presentes en frutas y verduras de colores intensos) pueden reducir la inflamación, y nutrientes como carotenoides, polifenoles, antioxidantes y fibra favorecen el rendimiento cognitivo y la salud intestinal.

El Dr. Raphael Kellman, en su libro The Microbiome Diet, propone un enfoque práctico para restaurar el equilibrio intestinal con el protocolo de las 4R:

  1. Remove: eliminar los alimentos que dañan el microbioma.
  2. Replace: reemplazar las enzimas y el ácido estomacal para una digestión óptima.
  3. Reinoculate: reinocular con probióticos y prebióticos.
  4. Repair: reparar el revestimiento intestinal dañado.

Equilibrar tu microbiota no solo mejora tu digestión, sino que también puede prevenir enfermedades autoinmunes y fortalecer tu sistema inmunológico. La clave está en una alimentación diversa y consciente, acompañada de intervenciones como probióticos y prebióticos para mantener y potenciar tu salud desde el intestino.

Referencias 

Kellman, R. (2014). The Microbiome Diet: The scientifically proven way to restore your gut health and achieve permanent weight loss. Da Capo Lifelong Books.

Scott, K. P., Jean-Michel, A., Midtvedt, T., & van Hemert, S. (2015). Manipulating the gut microbiota to maintain health and treat disease. Microbial ecology in health and disease, 26(1), 25877.

Angelucci, F., Cechova, K., Amlerova, J., & Hort, J. (2019). Antibiotics, gut microbiota, and Alzheimer’s disease. Journal of neuroinflammation, 16, 1-10.

Tumani, M. F., Pavez, C., & Parada, A. (2020). Microbiota, hábitos alimentarios y dieta en enfermedad inflamatoria intestinal. Revista chilena de nutrición, 47(5), 822-829.

Romanenko, M., Kholin, V., Koliada, A., & Vaiserman, A. (2021). Nutrition, gut microbiota, and Alzheimer’s disease. Frontiers in psychiatry, 12, 712673.

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